El primer trabajo fue grupal. La consigna era en sí misma muy motivadora, pero el programa era lo mejor. Un "chiche" con el que queríamos jugar y experimentar. Nos gustó distorsionar las voces, superponer, recortar. Al principio estábamos bien focalizadas en el tema, pero después nos dejamos llevar por la curiosidad y la experimentación.
Y el producto es éste.
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